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Reese’s Peanut Butter Explosion Cheesecake

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Algunos postres son elegantes. Otros son reconfortantes. Y luego están aquellos que existen únicamente para satisfacer los antojos más profundos y absolutamente irresistibles. Reese’s Peanut Butter Explosion Cheesecake pertenece sin duda a esta última categoría… y lo hace con orgullo.

Este no es un postre sutil. Es rico, indulgente, lleno de capas y sabores intensos, creado para esos momentos en los que “solo algo pequeño y dulce” simplemente no es suficiente. Cada porción ofrece todo lo que los amantes del chocolate y la mantequilla de maní sueñan: una base cremosa de cheesecake infusionada con mantequilla de maní, trozos de Reese’s repartidos por todo el relleno, una base de galleta de chocolate que aporta profundidad y textura crujiente, y una cobertura brillante de chocolate y mantequilla de maní que cae de forma tentadora por los bordes.

Lo que hace a este cheesecake verdaderamente especial es la forma en que equilibra la intensidad con la estructura. A pesar de su decadencia, cada capa cumple una función. La base aporta firmeza y un ligero amargor de cacao que contrasta con el dulzor. El relleno es lujosamente suave, pero no pesado, gracias al equilibrio entre el queso crema y la mantequilla de maní. Y las coberturas —ah, las coberturas— transforman este cheesecake de un clásico horneado en una pieza central espectacular.

Este es el tipo de postre que preparas cuando:

  • Quieres impresionar a tus invitados
  • Estás celebrando algo importante
  • Necesitas un postre del que se hable mucho después del último bocado

No es un cheesecake para todos los días… y precisamente por eso es inolvidable.


Ingredientes principales para preparar la receta

A pesar de su apariencia impactante y su sabor intenso, este cheesecake se elabora con ingredientes conocidos y fáciles de encontrar. La magia está en cómo se combinan, no en la complejidad.


Para la base de galleta de chocolate

El chocolate y la mantequilla de maní son inseparables aquí, y la base marca el tono de todo lo que viene después.

2 tazas de migas de galletas tipo sándwich de chocolate (Oreos, sin el relleno)
Aportan un intenso sabor a cacao y una estructura firme.

½ taza de mantequilla sin sal, derretida
Une las migas y añade riqueza.

1 cucharada de azúcar granulada (opcional)
Realza el dulzor y ayuda a que la base se dore ligeramente al hornearse.

Esta base se presiona firmemente en el molde, creando una base sólida capaz de sostener el relleno denso y cremoso.


Para el relleno del cheesecake de mantequilla de maní

Aquí es donde comienza realmente la “explosión”.

24 oz (680 g) de queso crema entero, a temperatura ambiente
La base del cheesecake. Usar queso crema entero es clave para lograr una textura cremosa y estable.

1 taza de mantequilla de maní cremosa
Utiliza una mantequilla de maní clásica, estable (no natural), para una textura suave y resultados consistentes.

1 taza de azúcar granulada
Endulza el relleno sin dominar el sabor de la mantequilla de maní.

3 huevos grandes, a temperatura ambiente
Aportan estructura y una textura tipo crema sedosa.

¾ de taza de crema agria o nata (crema) para montar
Añade humedad y equilibra la riqueza.

1 cucharada de extracto de vainilla
Realza los sabores tanto del chocolate como de la mantequilla de maní.

¼ de cucharadita de sal
Esencial para equilibrar el dulzor y potenciar los sabores.

1½ tazas de Reese’s Peanut Butter Cups picados
Se incorporan a la mezcla para crear deliciosos trozos de chocolate y mantequilla de maní en cada bocado.


Para la cobertura de chocolate y mantequilla de maní

Esta cobertura convierte el cheesecake en una verdadera obra maestra visual y de textura.

1 taza de chispas de chocolate semiamargo
Se derriten fácilmente y aportan un sabor profundo a chocolate.

½ taza de nata (crema) para montar
Crea una ganache rica y brillante.

½ taza de mantequilla de maní tibia
Se rocía sobre la ganache para aportar contraste y un extra de indulgencia.

Reese’s Peanut Butter Cups adicionales, picados (para decorar)
Porque más siempre es mejor.


Utensilios esenciales para el cheesecake

Contar con las herramientas adecuadas garantiza capas limpias y resultados profesionales:

  • Molde desmontable de 9 pulgadas
  • Batidora eléctrica (de mano o de pedestal)
  • Tazones grandes para mezclar
  • Espátula de silicona
  • Bandeja grande para baño María
  • Papel de aluminio resistente

El baño María es especialmente importante: ayuda a que el cheesecake se hornee de manera uniforme y evita grietas, manteniendo la superficie lisa para una cobertura espectacular.


Guía paso a paso (fase inicial)

Paso 1: Preparar la base

Precalienta el horno a 325°F (165°C).

Mezcla las migas de galleta de chocolate con la mantequilla derretida (y el azúcar, si la usas) hasta que todo esté bien integrado. La textura debe parecer arena húmeda.

Presiona la mezcla firmemente en el fondo de un molde desmontable de 9 pulgadas previamente engrasado, usando el fondo de un vaso para compactarla de manera uniforme.

Hornea durante 10 minutos y deja enfriar ligeramente.


Paso 2: Preparar el relleno del cheesecake

En un bol grande, bate el queso crema suavizado hasta que esté completamente liso y sin grumos. Raspa los lados del bol con frecuencia; este paso es fundamental.

Añade el azúcar y bate hasta que esté bien incorporado.

Incorpora la mantequilla de maní y mezcla hasta obtener una crema homogénea.

Agrega los huevos uno a uno, mezclando a velocidad baja después de cada adición.

Incorpora la crema agria (o nata), el extracto de vainilla y la sal.

Por último, añade los Reese’s picados y mézclalos suavemente con una espátula.


Paso 3: Montar y preparar para el horneado

Vierte el relleno sobre la base ya enfriada y alisa la superficie.

Envuelve la parte inferior del molde desmontable con papel de aluminio resistente para evitar filtraciones.

Coloca el molde dentro de una bandeja grande y añade agua caliente a la bandeja hasta que llegue a la mitad de la altura del molde del cheesecake.


Paso 4: Hornear lentamente

Hornea a 325°F (165°C) durante 60–70 minutos, hasta que:

  • Los bordes estén firmes
  • El centro aún tiemble ligeramente

Apaga el horno, entreabre la puerta y deja que el cheesecake se enfríe dentro durante 1 hora.

Este enfriado gradual ayuda a prevenir grietas y asegura una textura perfecta.

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